Nuestro equipo escribe desde Wellington

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Viajamos a una ciudad cultural en el continente de Oceanía, quizás una de las ciudades con más historia, hablamos de Wellington, capital de Nueva Zelanda. El nombre de la urbe hace honor a Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, vencedor de la batalla de Waterloo.

Wellington se encuentra en el extremo sur de la isla norte de Nueva Zelanda separándola de la isla sur. Por ello, es posible, en un día despejado, divisar en la distancia los montes Kaikoura, primer enclave de la isla sur.

Se trata de una ciudad cosmopolita, cargada de cultura y muy abierta a los visitantes. En Wellington la música, el cine o la moda, son una de las piezas fundamentales en torno a su turismo.

La primera visita obligada debe ser al museo Te Papa, un homenaje a la cultura de Wellington. Podremos conocer la historia, el entorno natural que plaga los alrededores de la ciudad con una sala interactiva donde hablan de los terremotos, algo habitual en la zona.

Otra parada importante es el Parlamento de Wellington, compuesto por 3 edificios, podemos destacar el principal llamado “La Colmena” por la forma de su estructura. Además, cerca del Parlamento podemos visitar la Catedral de San Pablo. El enclave lleva el sello neogótico, construido eminentemente en madera.

Por otro lado, Wellington también tiene su parte más natural, prueba de ello es el jardín botánico en la parte más elevada de la ciudad. El lugar nos ofrece 25 hectáreas de bosque natural con diferentes tipos de plantas. Los caminos que atraviesan el jardín son un destino importante para los habitantes de Wellington, convirtiéndolo en un lugar importante donde pasear y disfrutar de un pequeño pulmón en la ciudad. Además, cuenta con un invernadero de estilo victoriano, un estanque para patos… y algún lugar más que seguro sorprende a los viajeros.

Para terminar un día ajetreado de turismo, debemos subir al teleférico de Wellington que nos traslada hasta Kelbourn desde donde podremos disfrutar de las impresionantes vistas de la ciudad y el puerto. Desde allí, ya podemos prepararnos para una noche entretenida tomando algo mientras las luces del día se apagan y que mejor lugar que Cuba Street para pasar una buena velada en alguna discoteca o pub donde se reúne gente de todas las edades. Por otro lado, de día, Cuba Street se convierte en una zona más tranquila que nos remite a restaurantes o cafés donde disfrutar tomando algo en una terraza.

Por todo ello, Wellington se presenta como una buena opción para pasar un tiempo disfrutando de esta urbe natural que nos ofrece posibilidades ilimitadas y sobre todo… promete entretenimiento y promesas de una vuelta futura.