Nuestra experiencia tras vivir un mes en Estados Unidos

IMG_9861 Unos días después de llegar a casa, volver a nuestro entorno habitual, y por qué no, volver a nuestras respectivas rutinas, hemos podido reflexionar sobre las grandes diferencias que hay entre vivir en Estados Unidos y España. Ya llevamos cuatro días en casa, y la verdad es que echamos mucho de menos el ajetreo de los vagones del metro de Nueva York, el olor de “hot dog” en Times Square y el calor estilo sauna de las playas de Miami Beach. Estos 28 días han pasado tan rápido que tenemos “jet lag” espacial – es decir, nos sentimos un poco desubicados.

Volver a casa nos ha dejado un sabor de boca un tanto agridulce: agrio porque Estados Unidos es un lugar genial y, marcharnos después de haber vivido tantas experiencias, nos entristece a los dos… ¡nos quedaríamos otro mes más! Ahora, también es dulce; nos llevamos de vuelta infinidad de recuerdos y aventuras, un montón de amigos de distintos rincones del mundo y unas tremendas ganas de volver (¿estamos planteando un futuro viaje…?). Y lo más importante: un nivel de inglés considerablemente mejorado.

28 días en la burbuja del inglés

Desde que pusimos un pie en Miami no ha habido día que caminásemos y explorásemos la zona durante menos de 4 horas. Los primeros 3-4 días estuvimos bastante cansados tanto física como mentalmente: estábamos de vacaciones, en unos lares distintos, en un idioma distinto, con costumbres distintas. Primero teníamos miedo, miedo de probar comida nueva (recordaréis nuestra mala experiencia con 100 montaditos, por querer comer ‘español’), miedo a ir demasiado lejos, o a sitios peligrosos. Al final nos dimos cuenta que habíamos visto demasiadas películas, así que dejamos de basarnos en ellas y a vivir la nuestra propia.

IMG_9942Pronto íbamos caminando a cualquier sitio, da igual lo lejos que estuviera, hablábamos con extraños sobre por qué estábamos en Estados Unidos – cabe recordar, que mucha de la gente en Nueva York y Miami son también inmigrantes, por lo que les encanta compartir sus historias. Probamos todo tipo de comida, más allá de la americana: peruana, china, tailandesa, mexicana, japonesa, brasileña, italiana y mucho más. Entonces es cuando dejas de estar de vacaciones para empezar a vivir, a vivir como ellos.

Cuando nos preguntan ‘qué habéis hecho’, se nos hace difícil de explicar. ¡Hemos hecho tantas cosas! Claro que hemos visto los sitios ‘turísticos’, pero eso ya lo conoce todo el mundo. Lo verdaderamente interesante ha sido convivir con americanos y gente de otras partes del mundo. No dejas de hacer lo mismo que haces en un día normal: desayunar, coger el transporte público, ir a clase, comer, salir a hacer algo e ir a dormir. Pero por el simple hecho de hacerlo ‘en inglés’, tu vida es totalmente otra. Te pasas el día absorbiendo conocimiento y descubriendo nuevas formas de vivir la vida. Creemos que esto será el recuerdo más importante de todos, más que ver los Everglades o el Empire State Building.

¡Hay que vivirlo para entenderlo!

La importancia de aprender inglés, y de hacerlo en el extranjero

Cuando nos decidimos irnos a estudiar inglés a Estados Unidos, ya teníamos más o menos claro que era importante para nuestro futuro. En nuestro caso, y en la situación española, aprender inglés fuera nos ayudaría a encontrar mejores oportunidades laborales. Pero ahora vemos que es algo más; es crecer personalmente, enriquecerse y cambiar el chip frente al mundo. Ser más abiertos.

Escuela Rennert Nueva YorkEn nuestro caso, realizar el estudio y las entrevistas a los otros estudiantes también nos ha ayudado a ver otras perspectivas de un mismo objetivo. Y es que detrás de cada estudiante de inglés, hay una historia, un sueño, una aspiración. Hay los que necesitan el inglés para trabajar, otros para pasar un examen. Otros tienen afán de superación, mejorar. Hay quién ha tenido que venir a trabajar a Estados Unidos. Infinidad de razones, que pronto podremos compartir con vosotros en el vídeo resumen del proyecto y en los resultados de las encuestas.

Definitivamente, os recomendamos a todos que si podéis, hagáis lo mismo que nosotros. Da igual dónde, por qué, o cuánto tiempo. Es una vivencia que vale la pena descubrir, a cualquier edad. En nuestra clase había desde chicos de 16 años hasta mujeres y hombres de 50 y 60 años, de todos los países del mundo. ¡Nunca es tarde!

Está claro que nosotros, en cuanto podamos, repetiremos. Quién sabe si en Estados Unidos, quién sabe si para aprender inglés u otro idioma. Pero después de estos 28 días, tenemos ganas de más. Y esperamos que leyendo nuestro blog, a vosotros también os haya entrado curiosidad por aprender idiomas en el extranjero.