Otoño en Corea del Sur

Busan_harbourPensando en todos los destinos turísticos típicos, Corea del Sur no aparece entre los más populares. Eclipsado por la mala reputación de Corea del Norte, se han agrupado juntas por error. A pesar de ello, ambos países no podían haber sido más diferentes.Lo primero de todo es que Corea del Norte se encuentra todavía en una dictadura, mientras que Corea del Sur ha sido uno de los países más progresistas del mundo desde hace mucho tiempo.

 

Gracias a mi universidad tuve la oportunidad de permanecer en Corea del Sur durante un semestre completo, desde agosto hasta diciembre, viviendo en la tierra del sol naciente, estudiando en la universidad y viajando por todo el país. Sentí el comienzo de un sueño, así que decidí disfrutar de la temporada que iba a pasar allí. Me sorprendió ver como el otoño es la estación favorita de los coreanos.  Sólo cuando llegó la estación, pude comprender la razón. Aunque Corea del Sur se encuentra en una zona de clima templado, el otoño es generalmente soleado y cálido. Así, las hojas de los árboles adquieren una gran variedad de colores decorando el paisaje montañoso del país, creando pinturas increíbles. Es la mejor temporada para disfrutar del senderismo y explorar la hermosa naturaleza, así lo hice.

Los coreanos se encuentran muy cercanos a la naturaleza, contrastando extremadamente con la vida de la ciudad. Grande, colorida, ruidosa y sin embargo, agradable para disfrutar la estancia allí. He vivido en Seúl, la capital del país, una urbe versátil y emocionante. Cada barrio tiene algo que ofrecerte, y sí, incluso Gagnam se encuentra en Seúl. Los letreros de neón iluminan las noches cerca los unos de los otros, en contraste, a menudo no sabía dónde mirar, y no ver el bosque por los árboles. Palacios y templos budistas se extienden por todo el país y cuentan la historia de Corea. No perdí la oportunidad de visitar uno de los muchos templos durante un fin de semana. Una experiencia que se ofrece a los turistas, así como los locales donde aprender cómo es la vida de un monje. Pasé tres días meditando, a base de comida vegetariana y ceremonias religiosas budistas. A pesar de no sonar demasiado emocionante, valió la pena.

Los coreanos me sorprendieron gratamente y personalmente, he llegado a apreciar mucho su cultura. Seres humanos muy amables, respetuosos y honestos; a veces he pensado que los coreanos son muy buenos para el resto del mundo; nunca tuvieron malas intenciones en sus actos. A veces, algún desconocido quiso pagar la factura de mis amigos y mía en un restaurante o cafetería, y no sólo por haber tenido una charla con nosotros, sino porque querían que tuviéramos un buen recuerdo de los coreanos. Lo hicieron por su país y su cultura, más que por sí mismos.

Los coreanos están muy interesados en la cultura occidental, y por lo tanto, no fue difícil para mí hacer amigos allí. Sin embargo, hay que señalar que cuando se viaja a Corea del Sur, la comunicación, en ocasiones, puede ser un problema. Sólo unos pocos coreanos hablan inglés lo suficientemente bien como para mantener una conversación adecuada. A pesar de dicho impedimento, los coreanos son altruistas, ayudan y es fácil encontrar el camino.

Corea del Sur es un país lleno de sorpresas. El hecho de que no es un destino comercial, te permite viajar a lo largo y ancho del país con la mentalidad abierta. Los lugareños dan la bienvenida con gusto los extranjeros y el viaje será una experiencia muy valiosa a nivel personal. Yo estaba emocionado por la experiencia y sin duda visitaré este fascinante país de nuevo.